Sociología para profes

 

Los grupos o colectivos tienen un patrón interno de relaciones entre sujetos que casi nunca encaja con el formal.

Por eso los dinamizadores de grupos suelen usar un interesante instrumento de trabajo llamado “sociogramas”

En él se reflejan las verdaderas relaciones afectivas/emocionales con las que se rige el grupo y perite localizar los líderes reales, naturales e internos con que cuenta.

En el aula eso permite al docente “dirigir” al grupo simplemente trabajando adecuadamente los líderes internos que tiene la clase. Formas infinitamente más efectivas (e inteligentes) que pretender imponer un liderazgo desde la autoridad que la Administración y el Reglamento de Régimen interior te da.

La clase responde a pautas emocionales condicionadas por la lectura que los líderes hagan de cada situación que viva el grupo. Si a los “líderes” naturales se les mima la clase es una balsa de aceite. Si, sin embargo, a éstos se les putea pueden enrarecer el ambiente hasta límites difícilmente soportables por un profesor… sobre todo si son adolescentes que ya tienen recursos más que suficientes (violentos o dialécticos) para enfrentarse a la autoridad impuesta.

Esos líderes naturales son los que, al poco y si se hace bien, acaban aceptando tu palabra y empiezan a respetarte y tener en consideración tu labor. En ese momento el grupo se cohesiona en torno a un liderazgo oportunamente controlado por el docente. Podemos trabajar. Te respetan.

En la vida cotidiana, por ejemplo en las empresas e instituciones, con un poco de astucia, es muy fácil reconocer los “canales extraoficiales” que te permite moverte en ellas sin tener que lidiar con la burocracia formal creada de forma artificial sobre una plantilla que la acepta pero en la que no creen.

En los ayuntamientos y consejerías cualquier avezado ciudadano sabe perfectamente dónde tiene que ir para ahorrarse los protocolos formales que el resto de paisanos tienen que tragarse por no aplicar conocimientos de los “sociogramas” de forma intuitiva.

Y en las empresas más de lo mismo: siempre existe “un poder paralelo” que condiciona las tomas de decisiones de los órganos decisorios. Los influencers han existido toda la vida.

En cualquier de estos casos, el respeto del grupo “se gana” con estrategias basadas en la gestión afectivo/emocional de las personas. Nunca a ostias.

(En la imagen, sociograma de una de mis clases de FP durante el curso 1988/89).

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