Mil perdones, de verdad (dirigida a todos los jóvenes españoles)

Mapa de los países más corruptos de Europa. España, number one.
Mapa de los países más corruptos de Europa. España, number one.

Nuestra generación, la que ahora tiene entre cincuenta y sesenta años, tiene que pedir perdón públicamente por el desastroso tejido socioeconómico que hemos dejado en este país.

Nosotros somos los culpables de no haber entendido bien la tarea que, históricamente, se nos encomendó: servir de tránsito de una eterna dictadura, beata y anticuada, a una sociedad laica y democrática de corte occidental.

Y, posiblemente, nos liamos.

Vivimos unos veinte años desmadrados y locos al que bautizamos como “la movida de los ochenta”  en un ambiente de libertad total tras cuarenta años de oscuridad intelectual y de libertades recortadas. Nuestros padres no entendían qué hacíamos pero nos dejaban hacer… al fin y al cabo estábamos haciendo lo que a ellos no les dejaron.

La época de los Almodóvar, Alaska y tetas a cascoporro fue una mezcla irresponsable de alcohol, drogas y sexo descontrolado y de la que no todos supieron salir a tiempo.

Era el “efecto péndulo” tras tanta caspa acumulada en la sociedad. Nada que objetar dada nuestra veinteañera bisoñez.

Pero cuando nos tocó arremangarnos y ponernos a trabajar colectivamente aparecieron viejos tics hispanos y colocamos la picaresca del Siglo de Oro y el bon vivant como referente social a seguir.

Los absurdos noventa hicieron acto de aparición con la Expo, las Olimpiadas, mucho aeropuerto y universidad inútil, dinero fácil con el ladrillo y las subvenciones de la Unión Europea, y paraísos fiscales y economía sumergida como máxima expresión de la insolidaridad entre españoles. Se trataba de alargar la adolescencia hasta que el cuerpo aguantara despilfarrando a diestro y siniestro sin pensar en el futuro no tutelado del que tendríamos que hacernos cargo tarde o temprano.

Y vino el desastre: la UE, ya cuarentones, nos tuvo que coger de la oreja como a un niño malcriado, sentarnos a la fuerza sobre una mesa de trabajo y dejarnos claro cuatro índices socioeconómicos que habíamos pasado por alto. No podíamos seguir así y lo sabíamos pero no nos apetecía vivir ninguna resaca, preferimos seguir la fiesta “hasta que el cuerpo aguantara”.

Y aguantó lo que aguantó. Hemos dejado a nuestros hijos un país desolador, desestructurado e inerme. Un país deprimido, descompuesto y del que no le queda más remedio que hacerse cargo ahora la nueva generación de “nativos democráticos” sin tener referencias que poder usar por ser, la nuestra, la generación menos indicada para usarnos como ejemplo.

Quizás la de sus abuelos sirva. Aquella que levantó el país tras una durísima posguerra entre penurias y con pocos lujos que echarse al cuerpo.

Mil perdones. De verdad.

 

 

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2 thoughts on “Mil perdones, de verdad (dirigida a todos los jóvenes españoles)

  1. Creo que nosotros no debemos pedir perdón por no impedirlo…otros lo intentaron y se quedaron en el camino. Eso sí, debemos pedir perdón por lamentarnos de nuestro error…todavía somos jóvenes y podemos cambiar…nunca es tarde…si la …es buena. Al fin y al cabo hay muchas más opciones y se vive más libre todavía. Por cierto, tienes el blog abandonaíto….º

  2. No estoy de acuerdo con lo dicho. No creo que nadie quisiera vivir en una sociedad donde no existe la libertad colectiva, la separación de poderes, no hay transparencia, el sistema funciona a través de la corrupción, etc. Todo se llevó a cabo a la fuerza. Y lo que pasó es simplemente que un país empezó a crecer al abrirse al mundo al mismo tiempo que explotó mientras iba perdiendo sus sectores extratégicos, desmantelándose la industria, el paso de la peseta al euro, etc. Simplemente es una estafa.

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