Falangismo y franquismo no son términos sinónimos

La ignorancia de la Historia de tu propio país hace que mucha gente confunda, con aires de sentar cátedra, falangismo con franquismo como si fueran términos sinónimos.

Franco usó a la Falange como instrumento de control de masas al finalizar la Guerra Civil. Le daría la autoridad necesaria para vertebrar el país. En el artículo 47 de los estatutos de la Falange el muchacho se autoproclamaba poco menos que “enviado divino” con inmunidad total:

“El Jefe Nacional de Falange Española Tradicionalista y de las JONS, Supremo Caudillo del Movimiento, personifica todos los Valores y todos los Honores del mismo. Como Autor de la Era Histórica donde España adquiere posibilidades de realizar su destino y con él los anhelos del Movimiento, el Jefe asume, en su entera plenitud, la más absoluta autoridad. El Jefe responde ante Dios y ante la Historia”.

Pero la Falange le era completamente ajena y tuvo que esperar, pacientemente, a que su fundador José Antonio Primo de Rivera fuera “neutralizado” en la cárcel de Alicante donde se encontraba preso. Su fusilamiento (véase foto) le vino de perlas poniendo poco interés en salvarlo a pesar de los intentos de algunos falangistas empeñados en sacarlo de la cárcel.

Esa primera etapa franquista se le llamó “era azul” precisamente por el color de las camisetas falangistas y se mantuvo hasta 1945.

Pero José Antonio y Franco se odiaban profundamente y nunca se pudieron conciliar las ideas fascistas del primero con la del caudillaje “por la gracia de Dios” del segundo. De hecho, el dictador acabó sustituyendo en los cincuenta el apoyo falangista por el Opus Dei, punto de inflexión de una renovación económica del país con la incorporación de ministros tecnócratas como Fraga, Ullastres o López Rodó.

La Manga, por ejemplo, debe su creación a este cambio en la política nacional al ser los Maestre y Rubio activos miembros de la Obra.

Como ejemplo del desprecio mutuo entre Primo de Rivera y Franco tenemos estas perlas: El primero afirmaba sin miramientos: “Es inútil contar con los generales en activo [para imponer sus ideas]. Son unos ‘gallinas’; y Franco el ‘gallina’ mayor”. Y el segundo dijo a su médico Vicente Gil en 1974: “Los falangistas, en definitiva, sois unos chulos de algarada”.

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