Catalunya Vs. España

Efectivamente, el procès català es un delito. Y así lo presenta Mariano Rajoy.

Pero es un delito “simpático” (por osado) y que nos recuerda el trasfondo de la mayoría de películas de acción que se hacen para entretenimiento de las masas: unas fuerzas malas malísimas que controlan el cotarro y una minoría “resistiendo”, como buenamente pueden, a los malas artes pergeñadas por el Poder para garantizarse su supervivencia.

Películas de minorías luchando, policías acusados de corruptos luchando, países invadidos luchando, inocentes planetas luchando contra alienígenas, vetustos Halcones Milenarios contra poderosas Estrellas de la Muerte… todas responden al mismo patrón. Una injusticia justa luchando contra una justicia injusta.

Y, en la ficción, el final es siempre el mismo. Ganan los buenos. Aunque luego estos buenos, cuando “manden” acaben cometiendo la mismas tropelías para garantizarse el nuevo status quo. Pero eso ya no importa. Como en los cuentos de princesas casándose lo que pase luego en su matrimonio ya es irrelevante.

Estas películas gustan porque conectan directamente con el inconsciente de las personas. Donde hay una eterna lucha entre el deseo “de ser algo” frente a la realidad “del sometimiento a las normas”. Gracias a estas películas se fantasea con otra realidad y el individuo sale del cine medianamente “relajado”.

Al igual que sale fantasiosamente satisfecho un forofo de un partido de fútbol cuando en equipo pequeño gana al poderoso.

Los catalanes juegan con esa potente baza del subconsciente colectivo. Y saben que van a tener muchos apoyos siempre y cuando su lucha sea incruenta.

Ya se ha demostrado en las múltiples manifestaciones de apoyo que ha recibido el derecho al referéndum (no al Sí, que es otra cosa). Y seguirá teniendo más apoyos.

Puigdemont es, técnicamente, un delincuente. Pero los millones de personas que apoyamos el derecho a ser preguntados si queremos estar donde nos han puesto también lo somos. Somos delincuentes de pensamiento aunque ya sabemos que el pensamiento no delinque… de momento.

Lamentablemente, tiene en frente a Rajoy. Y Rajoy es el personaje donde se aglutina todo el sustrato sociológico visceral patrio. Un sustrato sociológico hispano donde no se razona. No hay inteligencia en la gestión de los conflictos. Hay pasión.

Porque la Patria, junto a las vírgenes y los santos de cada pueblo, forman parte de la irracionalidad de un país poco dado al pensamiento y a la racionalidad que es cosa de europeos. Aquí, en este país, “se vive” aún de entelequias. De mitos. Y se muere y se mata por estas figuras imaginarias.

Este es un país sometido donde nunca se ha preguntado nada al pueblo. Para nosotros la Democracia es un instrumento de convivencia que nunca ha existido como elemento articulador de la sociedad en toda su Historia. Por eso ni siquiera los partidos políticos se atreven a preguntar a las bases. Se llevarían muchas sorpresas.

Y el Poder siempre ha aplicado los mismos métodos que está usando ahora Rajoy. El único matiz es que antes se consideraba “legítimo” bombardear las ciudades díscolas. Ahora “está mal visto”.

Mariano (o el sustrato sociológico que representa) está haciendo prácticamente lo mismo que hizo Miguel Primo de Rivera en 1923 con el beneplácito del rey Alfonso XIII (al que les unía una afición común: las películas porno de Royal Films que ellos mismos patrocinaban).

Miguel Primo de Rivera, padre de José Antonio fundador de la Falange, era capitán general de Catalunya cuando dio su pactado golpe de estado con la Monarquía de los Borbones convirtiéndose en otro dictador más de nuestra ridícula Historia.

El hombre disolvió los ayuntamientos y diputaciones, nombró a delegados provinciales para tener controlado el cotarro y, en Barcelona, destituyó la directiva del Col.legi d’Advocats y cerró el estadio del FC Barcelona y el Orfeó Català por “catalanistas”, entre otras medidas.

Además, en su convicción de que el problema era el adoctrinamiento de los catalanes por la excesiva libertad de la que gozaban, emitió una circular dejando claro lo que se tenía que hacerse para solucionar el dichoso caso catalán…

“La madre debe enseñar a rezar a sus hijos en catalán, eso lo admite el Directorio. Pero, en cambio, el maestro viene obligado a enseñar a sus alumnos en castellano… si se ha prohibido que ondee la bandera catalana es porque ella servía para ofender la bandera de la patria. Si se ha prohibido a Cataluña La Santa Espina, era porque con ella se agredía el sentimiento castellano. El castellano… ha de ser la obligatoria base de formación espiritual y ciudadana”

La hoja de ruta que marcaron desde Madrid para desactivar “para siempre” a los catalanes siguió suprimiendo las cátedras de lengua y literatura catalana en las universidades y desterrando a todos aquellos profesores que usaban el catalán.

El gobernador civil de Girona, el general Juan de Urquía, afirmaba “una de dos, o todos los maestros sin excepción enseñan en correcto castellano con inquebrantable tesón patriótico o propondré al Directorio Militar, que puede hacerlo, emplee sus facultades insuperables, con estatutos o sin ellos, y traslade en masa a los incorregibles, sustituyéndoles inmediatamente por maestros castellanos. Y no hay otra solución. No puede haberla, más radical ni más eficaz”.

Primo de Rivera, o sea, el sustrato patrio que lo aupó al poder en su época, creía que así desaparecería el problema catalán.

Pero no. El problema catalán persiste por ese enfoque feudal autoritario tan difícil de encajar ya en pleno siglo XXI.

Ahora, en pleno bucle histórico, volvemos a tener la oportunidad de solucionar el círculo vicioso. Falta que se tomen las decisiones que no se supieron tomar durante las dos dictaduras españolas del siglo XX: diseñar una verdadera Constitución (la de 1978 no es más que una Carta Otorgada, una “concesión política” del franquismo) sin saltarse el primer y fundamental paso como es preguntar a los ciudadanos de cada una de las regiones que componen el variopinto Estado español (y si me apuran de Portugal) si quieren o no formar parte de él.

Y aceptar el resultado de las elecciones.

Así, quedaremos solo aquellos que queremos estar… lo que apaciguara mucho el ambiente y podremos dedicarnos a construir un país sin tensiones internas que como sabe cualquier profesor en su clase, o padre de familia en su casa, son las peores que hay.

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One thought on “Catalunya Vs. España

  1. Hola José Luis, estoy en parte contigo. Creo que la Constitución debe de ser reformada en ese punto y en otros más. Pero hay que aplaudir que nos permitió salir de una situación complicada. Aun más que la actual. Pero no estoy de acuerdo en el trato a Mariano Rajoy. Persona que voy a defender y que defendería fuese del partido que fuese, aunque no me lo imagino en otro. Hay que cambiar la Constitución pero desde el respeto a la ley. Entiendo que el artículo no tocaba otros puntos porque no puede ha mar de todo. Pero importante el calvario que están viviendonlos catalanes que discrepan de la actual corriente secesionista que no independentista. Nadie ha ocupado Cataluña. Cuba se indendizó Cataluña se separaría. De hecho estoy convencido de que terminará ocurriendo y como en los divorcios mejor si son de mutuo acuerdo.

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